21 mayo 2010
El papel de la ética política en la España democrática de hoy
(Foto Aznar catedrático de ética política y humanidades de la Universidad Católica San Antonio de Murcia)
Es necesario, hoy más que nunca, reivindicar la honestidad y la ética en nuestra clase política. Todos entendemos que no es fácil hacer buena política, pero también sabemos que, cuando se utilizan medios y procedimientos impropios para fines supuestamente justos y democráticos, se está haciendo una mala política, o lo que es lo mismo, una política corrupta.
Los ciudadanos asisten como espectadores impávidos a los escándalos urbanísticos, corruptelas, mercadeos, etcétera, con el desencanto de ver que "algunos políticos" se enriquecen y prosperan de forma oscura y lujuriosa, y se mueven muchos de ellos, o así lo piensan muchos ciudadanos, cobijados por poderes mediáticos, medios de comunicación, económicos, enraizados de manera tal en el sistema democrático, que resulta muy díficil, incluso para la justicia, esclarecer y delimitar responsabilidades incluso personales cuando están al amparo, tergiversan y manipulan, porque tienen los medios, a la opinión pública.
Entorpecen las acciones de investigación y judiciales, y empieza a ser decepcionante que muchos ciudadanos piensen que "sí todos somos iguales ante la ley". Resulta cuando menos sorprendente, por el contrario, la celeridad y eficacia con que se ha intervenido en cortar los procedimientos en los que intervenía el juez Baltasar Garzón, que también instruía la investigación de la trama Gürtel.
Como asegura Garzón "resulta imprescindible un poder judicial fuerte, independiente e inamovible, capaz de investigar y castigar la corrupción por encima de cualquier otra circunstancia, siempre desde la legalidad, pero sin la mediatización de quienes pretenden ejercer un control político sobre él, desde dentro o desde afuera".
Y resulta imprescindible una cultura política de la honestidad, actuando en libertad es posible equivocarse, pero está legitimado y, es posible rectificar, es apostar por el progreso, y el progreso de un país democrático es, a la postre, el progreso de todos sus ciudadanos, hombres y mujeres.
Tan importante como la capacidad para gobernar, es la capacidad de trabajar eficientemente, desde la ética, por el bien común de un país.
Hay que impulsar, mediante la ética, la buena política y, mediante la crítica, la mala política.
Los medios de comunicación han de actuar con profesionalidad, responsablemente.En un mundo, donde la capacidad para comunicar, para dar y crear opinión ciudadana, donde algunos medios visuales y gráficos utilizan cualquier arma a su alcance para aniquilar moralmente y de forma controlada, olvidando que el compromiso, lo es con la sociedad civil, que la libertad de prensa, de expresión y de opinión, en un estado democrático, ha de ejercerse con rigor, formalismo y dignificando la profesión, y no como un medio político para defender o justificar a personajes o colectivos subceptibles de ser investigados por su gestión fraudulenta. Haciendo un juicio paralelo con el que limpiarles la imagen o incluso culpabilizar a quien o a quienes han descubierto y sacado a la luz las tramas en las que pudieren haber tomado parte.
La transparencia, la honestidad, la profesionalidad, la responsabilidad, son las virtudes del Estado de Derecho.
El Imperio de la Ley ha de ser el himno que entone nuestra joven democracia, la conciencia social, la libertad, la justicia social, la igualdad y la solidaridad, su escudo.
Por el compromiso y la dignidad de nuestros políticos. Escucha: ESPAÑA CAMISA BLANCA
Por Dolores Sánchez Monclova
Es necesario, hoy más que nunca, reivindicar la honestidad y la ética en nuestra clase política. Todos entendemos que no es fácil hacer buena política, pero también sabemos que, cuando se utilizan medios y procedimientos impropios para fines supuestamente justos y democráticos, se está haciendo una mala política, o lo que es lo mismo, una política corrupta.
Los ciudadanos asisten como espectadores impávidos a los escándalos urbanísticos, corruptelas, mercadeos, etcétera, con el desencanto de ver que "algunos políticos" se enriquecen y prosperan de forma oscura y lujuriosa, y se mueven muchos de ellos, o así lo piensan muchos ciudadanos, cobijados por poderes mediáticos, medios de comunicación, económicos, enraizados de manera tal en el sistema democrático, que resulta muy díficil, incluso para la justicia, esclarecer y delimitar responsabilidades incluso personales cuando están al amparo, tergiversan y manipulan, porque tienen los medios, a la opinión pública.
Entorpecen las acciones de investigación y judiciales, y empieza a ser decepcionante que muchos ciudadanos piensen que "sí todos somos iguales ante la ley". Resulta cuando menos sorprendente, por el contrario, la celeridad y eficacia con que se ha intervenido en cortar los procedimientos en los que intervenía el juez Baltasar Garzón, que también instruía la investigación de la trama Gürtel.
Como asegura Garzón "resulta imprescindible un poder judicial fuerte, independiente e inamovible, capaz de investigar y castigar la corrupción por encima de cualquier otra circunstancia, siempre desde la legalidad, pero sin la mediatización de quienes pretenden ejercer un control político sobre él, desde dentro o desde afuera".
Y resulta imprescindible una cultura política de la honestidad, actuando en libertad es posible equivocarse, pero está legitimado y, es posible rectificar, es apostar por el progreso, y el progreso de un país democrático es, a la postre, el progreso de todos sus ciudadanos, hombres y mujeres.
Tan importante como la capacidad para gobernar, es la capacidad de trabajar eficientemente, desde la ética, por el bien común de un país.
Hay que impulsar, mediante la ética, la buena política y, mediante la crítica, la mala política.
Los medios de comunicación han de actuar con profesionalidad, responsablemente.En un mundo, donde la capacidad para comunicar, para dar y crear opinión ciudadana, donde algunos medios visuales y gráficos utilizan cualquier arma a su alcance para aniquilar moralmente y de forma controlada, olvidando que el compromiso, lo es con la sociedad civil, que la libertad de prensa, de expresión y de opinión, en un estado democrático, ha de ejercerse con rigor, formalismo y dignificando la profesión, y no como un medio político para defender o justificar a personajes o colectivos subceptibles de ser investigados por su gestión fraudulenta. Haciendo un juicio paralelo con el que limpiarles la imagen o incluso culpabilizar a quien o a quienes han descubierto y sacado a la luz las tramas en las que pudieren haber tomado parte.
La transparencia, la honestidad, la profesionalidad, la responsabilidad, son las virtudes del Estado de Derecho.
El Imperio de la Ley ha de ser el himno que entone nuestra joven democracia, la conciencia social, la libertad, la justicia social, la igualdad y la solidaridad, su escudo.
Por el compromiso y la dignidad de nuestros políticos. Escucha: ESPAÑA CAMISA BLANCA
Por Dolores Sánchez Monclova
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Baldo...(bgg)...
las
07:37
Etiquetas: Ética política
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17 comentarios:
Aznar profesor de ética política, casi nada y menudos acompañantes en la foto. Falta el picador
Como dice el refrán " el hábito no hace al monje ". El refranero popular es sabio.
Le viene grande el título.
La más mona es la del sombrero.
De rojo y teniendo a su lado izquierdo un toro, corre peligro.
Ahora se entiende la ética de algunos, ¡con esos profes!
El problema no son los trajes, ni quien los regala, el motivo es porqué los regala y que se quiere o se obtiene a cambio. Si son prebendas o concesiones a cambio, o licitaciones,licencias,etc. Eso si que es un delito. De quien regala y de quien acepta, porque sabe que tiene que hacer algo a cambio que no es lícito.
En todos los partidos debería haber un órgano de control, formado por personas de reconocido prestigio, que las debe haber, que por su comportamiento y pensamiento, independientemente de si ideología, sean ejemplo de personas honestas. Y con la capacidad de control y depuración de responsabilidades, ceses, etc., dentro del propios partido. Así se acortaría y su frustarían muchas corrupciones.
Tenemos que preparar una charla
La falta de ética en nuestros políticos esta llevando a que la gente pase de los problemas más elemantales.
En los ayuntamientos es donde más se nota.
En los ayuntamientos, en las Diputaciones, en los Gobiernos Autonómicos Y Central, en los partidos, en los sindicatos, y en todos aquellos ámbitos que tengan que ver con la política.
Pero lo que sí es cierto es que ni todos los políticos son iguales, y estando sometidos, como están a tentaciones de poder y riqueza, es obvio que NO todos responden igual, de la misma forma que hay personas honestas o no, es la condición humana y la ética de cada cual.
La figura del político en general empieza a estar poco valorada por los ciudadanos, los casos tan llamativos de corrupción han mermado su credibilidad.
Es muy bueno que se hable de la ética política, son tiempos de hacer bien las cosas y de que se vayan quienes están esperando algo especial.
Los políticos, los que lo son de verdad, no tendrán problema alguno, pero es hora de que entre todos empujemos fuera a quienes todo lo ensucian, hablan y hablan pero no hacen nada, sólo están pendientes de que les coloquen, incluso algunos se apoyan en quienes están en la política y son familiares suyos o protegidos.
Eso tiene que acabarse
Yo también quiero hacer una reunión. Es importante hacer cosas serias
Dicen que a Aznar se lo sortean como profesor en EEUU.
Me cuesta pensar que el Señor Aznar sea buen profesor, lo digo con todos los respetos, pero cuando habla no llega, además está haciendo una labor de anti-España inconsciente, que muy pronto le pasará factura a él mismo en los mismos foros en los que habla
Rita Barberá se ha pasado con sus comentarios, son terribles y de muy mal gusto, en un político más si cabe.
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