12 febrero 2007

19.Víctimas de Mobbing, ¡denunciad!

Xunta de Galicia, sindicatos y coletivos de afectados coinciden en destacar como "alarmante" el incremento de casos de acoso laboral -mobbing- detectados en Galicia en los últimos años.

Más de 400.000 gallegos son víctimas del mobbing, un estudio de la Universidad de Alcalá de Henares así lo dice; entre sus conclusiones revela que el 15% de la sociedad sufre acoso, con un claro aumento frente al 11% del año 2001.

La Directora Xeral de Relacións Laborais, Pilar Cancela reconoce que la situación es realmente preocupante.

En una situación de mobbing la víctima suele tener una sensación de indefensión mientras el acosador goza de total impunidad, ya que la presión de acoso, que puede ser física o psicológica o ambas al mismo tiempo, a la que el acosador somete a su víctima hacen que de un lado el primero se crezca y se envalentone al ver que el efecto que causa en su presa es intimidatorio y el segundo, por el efecto de esa presión abusiva va sufriendo un deterioro progresivo de su estabilidad mental que repercute en la física; se convierte en un ser temeroso, bajo en autoestima y por consiguiente muchas veces incapaz de tomar por si mismo, una decisión de freno a la situación, denunciándola, ya bien por temor al acosador, a la pérdida del empleo, a la vergüenza cuando es una cuestión de acoso sexual, etcétera.

En la mayoría de los casos es muy difícil, reunir pruebas, contar con el apoyo de los compañeros para que testifiquen y en el resto de las ocasiones, la persona acosada está o suele estar tan dañado psicológicamente que le es muy dificil afrontar un juicio.

El deterioro a que puede llegar el maltratado es tan importante a nivel de equilibrio mental como que este no afecte a su sistema inmunológico que se reflejaría en un progresivo deterioro físico.

Hay que distinguir el acoso laboral de cualquier otro tipo de situación en la que el trabajador se puede encontrar en el ambiente y el desempeño de las funciones asignadas en su trabajo; como son diferencias de carácter, discrepancias de criterio en cuanto al modo de realizar las tareas en el que puede haber una empatía recíproca o no darse esta circunstancia.

Detrás de una situación de acoso laboral hay una planificación y reiteración continuada por parte del acosador hacia la acosada; esta se lleva a cabo partiendo primero desde una falta de respeto grave que se convierte en humillación, menosprecio, abuso de poder, etc., que puede manifestar de muy diversas maneras negativas, tanto verbales (insultos, gritos..., avergonzándolo delante de los compañeros) y/o físicos.

El perfil del acosador/a es el de una persona prepotente, en muchas ocasiones sin la formación y preparación de la víctima a la que acosa, y que, en muchos casos para mantener la hegemonía que tiene en la empresa por temor y complejo, adopta una actitud autodefensiva y reacciona agresivamente ante su o, sus víctimas.

La forma en que la lleva a cabo es calculada, alienante ya que aísla a la víctima de los demás compañeros quienes, por temor muchas veces o, por autoprotección no hacen nada ante las contínuas muestras abusivas hacía la compañera/o aunque lo estén viendo.

El perfil de la víctima es el de una persona muhas veces más cualificada que su agresor, apocopada en muchos casos, y que, por diferentes motivos es reacia a denunciarlo o lo hace cuando ya la situación es insostenible y se siente muy dañada psicológicamente.

Las personas objeto de este tipo de acoso pueden denunciar su caso por la vía judicial o ante la inspección de trabajo. Sin embargo aparte de la dificultad de aportar pruebas se encuentra con que no hay a día de hoy, un apoyo coordinado por parte de la administración efectivo y rápido.

Esto provoca que solamente el 10% de las denuncias por mobbing en la Comunidad lleguen a juicio, según dice el Presidente de la Asociación gallega contra el Acoso moral en el Trabajo, Antonio París.

Es una labor de responsabilidad que nos atañe a toda la sociedad, las trabajadoras y trabajadores como compañeros; los sindicatos como colectivo; la justicia (fiscalía) como marco de convivencia que regula los comportamientos humanos y el Gobierno gallego como representante autonómico responsable y coordinador de diferentes instituciones en materia de salud laboral y trabajo.


Dolores Sánchez Monclova

3 comentarios:

Anónimo dijo...

Pero no hay ningún fondo público para subvenir a las consecuencias derivadas de las denuncias o demandas de la situaciones de acoso. Se hace difícil sacarlas a la luz pública, máxime cuando el agente acosador representa a una administración o empresa pública. Véase cómo se tapó el acoso de un abogado del estado a una compañera en Galicia. Se trasladó al acosador para la provincia de Pontevedra y aquí paz y luego gloria. Y para qué hablar de la práctica sistemática en Correos y Telégrafos, donde jefecillos y jefecillas acosan laboral y sexualmente y cson defendidos y los representa el acosador abogado mentado. Algún jefecillo de correos pasea mucho por las mañanas por Pontevedra adelante en busca de presas, y otro cuando estaba de jefe de oficina se presentaba en casa de contratadas temporales para " invitarlas " a cenar y a comer, no diciendo nada del postre ni de la sobremesa.

Anónimo dijo...

¿Por qué no se crea una lista pública de acosadores o acosadoras, con nombre y apellidos, caso de tener padre poniendo el primero ?

Personas físicas y jurídicas, pues es la gran lacra de nuestro tiempo, y el acoso laboral suele ir asociado al sexual.Hágase entonces como con los violadores en esta comunidad autónoma.

Anónimo dijo...

¿ Y para cuando va a crear el gobierno con cargo al FOGASA, al INEM, a la Seguridad Social o a MUFACE, una prestación para estas situaciones ? ¿ O cerrando los ojos ya no existen estas abominables situaciones ?