22 julio 2007

24.Modelo unilateral versus modelo coparticipativo


Do ut des, do ut facias

¿Orientación o modelo socio - laboral del actual gobierno o del
partido que lo sustenta? No semeja tal virtualidad.

En el ámbito de la co-gestión de la amplia y global siniestralidad y
riesgos laborales sus esfuerzos se agotan en proclamas y brindis al
sol, fútiles y de poco calado real, de escasa solidez y lábil
sustancia. No en vano se continúa con un modelo unilateral, volcado al
empleador, en la figura de las Mutuas de Accidentes Profesionales y
Enfermedades Profesionales, por lo que su parcialidad es de evidencia
tautológica. Se renuncia al avanzado modelo alemán, en el que hay una
participación e implicación trinas: -Administración laboral, empleados y empleadores-.

La positividad y los resultados de su modelo requieren
de epígonos, pongámonos a ello.

Y puestos a ello ¿por qué se mira para otro lado en materia de Prevención
de Riesgos Laborales?, ¿Será que las cuotas cotizadas para AT y EP se
generan para el tratamiento reactivo y no para el preventivo de
tales contingencias? O, ¿puede ser que no haya sopas para mojar como
se hace urbi et orbe con las cuotas de formación?, ¿Es en verdad, éste
el verdadero y único motivo de la desidia sindical, en este campo
prioritario?

Reiniciando el leit motiv, ¿do el talante socio-laboral al uso?, ¿En el abracadabra de los 2.500 euros?.

Por Jaime Tornero

17 julio 2007

23.Ayudas ¿a la infancia?

Deducción o prestación no contributiva por nacimiento o adopción.

A partir de ayer se pueden comunicar los datos que darán lugar al cobro de 2.500 euros por el nacimiento o adopción de hijos.

El Consejo de Ministros aprobó el viernes día 13 de julio el anteproyecto de Ley de pago único por nacimiento o adopción. Se remite para su tramitación en calidad de proyecto de ley por el Congreso de los Diputados en primera instancia, y sin conocer de antemano si se aprobará y en que términos por el legislador. La Agencia Tributaria y la Seguridad Social inician acciones administrativas a efectos de comunicaciones, una vez más, -dichosa desidia administrativa-, a instancia de parte. ¿Para qué el principio de coordinación administrativa consagrado en la Constitución Española de 1978 y, el servicio con objetividad a los intereses generales? ¿Es un manto político para ensalzar los logros y extensión de mejoras sociales por parte de un gobierno en la práctica en funciones? Si non é vero é ben trovato.

Sin entrar en disquisiciones sobre la discriminación de las familias de los nacimientos o adopciones pre - 3 de julio, que se da; el debate de fondo reside en postular si por la única consideración de encuadrarse en el colectivo infantil de España se debe tener derecho a una prestación general para subvenir a las necesidades y dispendio vitales en esa etapa. Esa sería política social para la infancia. Tal cual se da para otros colectivos: prestaciones no contributivas, salarios o rentas de integración social, subsidios asistenciales para personas desempleadas, subsidios de integración social de discapacitados, etcétera.

Sin olvidarse de servicios y otras prestaciones sociales para la infancia, verbigracia personal cuidador, centros de guarda y educación, gratuidad de medicamentos, vacunas y suplementos y, otros elementos farmacéuticos, (un especializado colectivo profesional del área se salud injustamente ignorado, y asimilado a dependientes, dicho sea con el mayor de los respetos), y reducción de la fiscalidad en productos infantiles: pañales, bálsamos, chupetes, etc.

No olvidemos que somos, o dicen que somos, la octava economía del mundo, por delante de Canadá en PIB. Que nos vanagloriamos de alcanzar el 100 % de la renta media de la Unión Europea. Se nos olvida que en prestaciones sociales nos quedamos por debajo de los 2/3 de su media.

Toda España estaría de acuerdo en que nuestra infancia se lo merece. Pero cuando está en esa etapa infantil, que no es eterna, y que no puede esperar décadas para recibir, como colectivo más vulnerable, la ayuda y atención social que precisa y para la que hay dotación y margen presupuestario sobrado. Es de justicia. Ayudemos a la infancia para ayudarnos.

Leamos más a teóricos del bienestar, y menos a consejeros de la gran banca. Esos ya se autoayudan, la infancia no puede.

Por Jaime Tornero