02 octubre 2008

41 ¿Políticas activas de empleo?

En situaciones de crisis del empleo el enarca Lionel Jospin acometió una activación de medidas de inserción laboral que permitieron una rebaja sustancial de la tasa de desempleo en Francia a la par que un aumento de la tasa de colocación laboral.

Pero en el ámbito de un Plan Nacional de Empleo adoptó una serie de programas activos basados en una filosofía progresista y de concienciación social:

Empleos comunitarios y de apoyo social, limitación de las horas extras, reducción del tiempo de trabajo, control del pluriempleo o pluriactividad y reparto del trabajo. No se limitó a ser un espectador pasivo de la situación y tampoco un conformista con los estabilizadores automáticos del ciclo. Subyacía en su quehacer, y en el de sus colaboradoras y colaboradores en el gobierno, la consideración política de que el primer y principal problema de su país era la condena de la ciudadanía a la resignación y al padecimiento de la lacra del paro laboral, y que las ideas y actuaciones debían priorizar la lucha activa y continua contra tamaño escándalo social. Todo un ejemplo de todo un clásico de la socialdemocracia europea. Hizo camino al andar, ejerciendo lo de que la mejor lucha contra el desempleo es la creación de empleo. Su sustrato ideológico lo plasmó en una gratificante praxis política en materia sociolaboral. Menos subsidio con más empleo.

El debate no se ha iniciado en este país en esta difícil y crítica situación, salvo el juego de frontón con espectadores: El empresariado propone abaratar el despido, el gobierno que no. Y en esas el tiempo pasa, pero no por pasar soluciona nada.

Empleos comunitarios de carácter social abundan en multitud de yacimientos o nichos, pero la maraña burocrática y la rígida visión no permiten, por ejemplo la cofinanciación de personal cuidador de apoyo en los centros educativos cofinanciados por las asociaciones de madres y padres; el personal de atención, cuidado y ayuda de calles, serenos de toda la vida, cofinanciados por las comunidades de propietarios; el personal informador y receptor en recintos o centros comerciales; el personal de cuidado y compañía de personas con dificultades especiales, y otras medidas que se adoptaron en la Francia de los noventa. Era su prioridad, pero no parece ser la nuestra. Y así la sociedad se permite el derroche de sus mejores activos y la pérdida de años productivos, a cambio, si es el caso, de subsidios improductivos.

Tampoco, salvo la insinuación del Señor Ministro Miguel Sebastián, el cual viaja en metro y predica con el ejemplo, se realizan campañas de compre en España productos españoles. Quizá el viajar en vehículos extranjeros dé más oropel al cargo o imprime más áurea de nacionalidad.

Por Jaime Tornero

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Estoy de acuerdo con el escritor,si bien las politicas de apoyo al trabajador desempleado tiene que existir,no pueden estar por encima de las politicas activas de empleo,ni tener la funcion de parchear las deficiencias del sistema en materia de empleo.Tienen que crearse politicas reales para las personas a partir de los 40 a;os,problemas que ya se estan dando incluso antes de estas edades,y que son trabajadores en pleno uso de sus facultades tanto fisicas como mentales y,que sin embargo estan siendo marginados constante y conscientemente del mercado laboral.Por otra parte este grupo supone la cuota mas alta de desempleados del mercado laboral y afecta tanto a hombres como a mujeres.

Anónimo dijo...

Los trabajadores tienen que buscar otras formas de solución de sus problemas. Los Sindicatos no dan respuestas a las dificultades actuales, los desempleados y los ""con empleo"" se ven obligados a buscar la ayuda de los profesionales por su propia cuenta. Los sindicatos no dan soluciones, cobran cuotas, promueven elecciones a Comités de Empresa y se hacen con la representatividad para sus siglas, después a vivir, hasta la próxima.