23 abril 2009

79. Zapatero puede, ¿no?


Sin dejarse llevar por excentricidades, haciendo oídos sordos a manifestaciones que chocan frontalmente con los intereses de los desfavorecidos. Dar la espalda a cualquier planteamiento doctrinal que quiere preparar a la opinión pública, en la idea de que los males se curarían, únicamente a costa del esfuerzo de los trabajadores. Hacer un gesto firme. Sentarse los interlocutores sociales a plantear las soluciones, que habrán de surgir, sólo de un concienzudo empeño en conseguirlo. Es lo que conviene.

Unos, ven la solución en el abaratamiento del despido, haciendo comparativas con los sistemas de otros países europeos, los cuales con métodos de indemnización, en concepto de rescisión de contrato, consistentes en períodos inferiores a los que tenemos en España, resulta que dan un saldo cuantitativo considerablemente mayor, dado que tienen unos salarios superiores y no abusan de la contratación eventual.

Otros, podrían estar demasiado cerrados y no considerar la actual situación como merecedora de un intento de sufragar a priori, lo que posiblemente pueda resultar, en algunos casos, irrecuperable.

En medio de ambos, la vergonzosa realidad de empresas del Gobierno en manos de nefastos gestores, que por una actuación mantenida de manera reiterada, torticera y prepotente, lejos del rigor profesional; se ven obligadas, ahora, a pagar cantidades millonarias en concepto de indemnizaciones por contrataciones en fraude de ley y, en casos, contrarias al derecho de igualdad consagrado por la Constitución. Han causado daño directo en la persona de los trabajadores afectados e indirecto a todos los ciudadanos, en las arcas del desempleo y demás prestaciones.

Una salida ecléctica, consistente en el compromiso de las empresas, empezando por las del propio Estado de manera inmediata y automática, de convertir todos los actuales contratos eventuales en fijos a cambio de una rebaja en los costes sociales soportados por los empresarios, cuando cumplan con la obligación contraída de mantener el empleo estable, en un tiempo fijado al efecto. Podría ser una de las salidas.

Los sindicatos tienen sin duda alguna, interés en buscar fórmulas de estabilidad en el empleo partiendo también de un refuerzo ejemplar del propio Estado-empresario, quien habría de marcar la pauta con sus propios operarios eventuales, que son muchos.

En el ámbito privado, si bien es cierto que las diferencias productivas, deben resolverse entre los interlocutores naturales, no lo es menos que ciertas garantías, transitorias durante la crisis, moderadoras de costes en prestaciones favorables a los trabajadores a través de los empleadores, habrán de ponerse previamente encima de la mesa por el Gobierno, mediando los departamentos de economía y trabajo.

Zapatero puede, ¿no?

Salvo mejor parecer

Baldo

4 comentarios:

Rosa dijo...

Si, esa puede ser una manera

Santiago Lois dijo...

Pero los empresarios estan empeñados desde hace muchos años en que debe rebajarse la indemnizacion d despido

Miguel dijo...

Los poderosos han traicionado a los ciudadanos y no deben salir victoriosos.

Avaros, malos, perversos.

Está claro de donde viene el problema, pero los BANCOS no ayudan a los que mueven el consumo.

El ex-presidente Aznar dice que paguen los trabajadores.

Albino dijo...

Claro que puede Zapatero y si le echa memoles lo consigue. Tiene en la mano la oportunidad, se lo esta diciendo todo el mundo, los problemas en España pasan por un poco de fuerza y güevos -con perdon-