26 junio 2010

Alternativa para un avance en las políticas sociales

Uno de los retos de las políticas progresistas de bienestar en Galicia es que, incluso, en tiempos de crisis, las políticas sociales continúen siendo pilares protagonistas del compromiso, de la calidad de vida de aquellas personas que, por sus especiales características y situaciones, necesitan del apoyo y garantía de actuaciones desde la responsabilidad de la Administración Pública.

Estamos convencidos que nuestra sociedad tiene una responsabilidad hacia esos colectivos, y han de ser asumidos en base a la solidaridad, la no discriminación económica, la igualdad de oportunidades en el acceso a los recursos, y es obvio que desde el ámbito privado el acceso a los medios y garantías es patrimonio de los que disponen de rentas elevadas.

Por ello creemos que, desde el Estado de Derecho, las personas mayores, los jóvenes y los discapacitados, han de estar amparados con políticas consecuentes, generadoras de mejoras en las condiciones de vida de las personas con un mayor riesgo de exclusión social.

Tenemos que encontrar, desde la innovación, buscando un verdadero bienestar social y de progreso, fórmulas que nos marquen ámbitos de convivencia entre colectivos diferentes, pero que a la vez son complementarios. Mejorando las infraestructuras, con más cohesión humana y una responsable gestión financiera.

La "humanización" en esos centros es fundamental. Y debe ser a través de la integración en la vida  del centro y de éste con el resto de su comunidad.

La creación de Centros Mixtos podrían formar parte de la infraestructura, partiendo de la Ley de Dependencia; éstos centros experimentales "mixtos", podrían ser de dos tipos; unos, acoger a personas mayores y a jóvenes;  otros, a  personas capacitadas y discapacitadas.

Se podrían refundir, en un futuro inmediato, aquellos centros que ya existen, para una mayor integración y eficacia, supondría también un importante ahorro, en este período de crisis, siempre pensando en la sostenibilidad de futuro.

Promover, estimular un mayor grado de compromiso e implicación de las personas capacitadas y de los jóvenes en tareas de relación, cooperación con las personas discapacitadas y con los mayores, es desde luego, defender activamente y en la práctica, desde el compromiso y la solidaridad, lo que diferencia a los que gobiernan y gestionan, desde la responsabilidad política, el progreso equitativo, y la educación en valores de una sociedad y de un país.

Por Dolores Sánchez Monclova

19 junio 2010

Saramago, ¿aparecerá la izquierda?

Las hermosas reflexiones de José Saramago dejaron de salir, con asiduidad, desde tiempo reciente. Personalmente he sentido su falta, la visión sencilla y clara de los sucesos cotidianos al lado de la fuerte convicción de izquierdas y esa rebeldía inamovible, que resulta contagiosa.

Iberista de pro, convencido de su linda utopía en la que le gustaría ver una España y Portugal unidas en un país nuevo. Una manera de hacernos sentir importantes a todos los soñadores, siquiera, montados en una nave imaginaria, que nos hace recorrer el mundo, sentir cercano aquello que los demás no alcanzan a ver, que discuten incluso la certeza de su existencia.

¡No importa!, todos los días somos testigos de atropellos mil y de injusticias. La solución está en hacer, en pensar, en poner cada cual un granito de arena en positivo. Está en que aprendamos a escuchar a quienes aun pensando distinto, nos son próximos.

Duele profundamente, a quienes tienen pensamiento de izquierda, observar a una jauría presionando al Presidente del Gobierno, sin hacer, salvo excepciones, una apuesta decidida por plantear soluciones, por aportar argumentos, ante la dificilísima situación que nos está tocando vivir, provocada por otros ajenos que, ahora están inactivos también. Tampoco ahora la izquierda reacciona para hacer saber a los currantes, a los que han de pagar el pato, que es hora de ponerse firmes, de decir a todos que arrimar el hombro una vez más, supondrá pasar factura a quienes no lo están haciendo, a quienes con su actitud, han dejado al Presidente sólo. No caigamos en el triste error de pagarlas con quien, está echando mano de lo único que tiene, pero hagámosle ver que las cosas son así, que debe saber, con los pies en el suelo, quienes son los suyos, conocer realmente a quien tiene. Pedirle al Presidente Zapatero que se exprese, que de cuentas sin rubor, que nos cuente lo que está pasando. ¡Le oiremos gustosos!

He seguido a Saramago en sus reflexiones, la noticia de su muerte, me trajo a la memoria su artículo titulado: "¿Dónde está la izquierda?" en el que, aludía a una frase que soltó en una entrevista de un diario sudamericano: "La izquierda no tiene ni puta idea del mundo en que vive" y continuaba diciendo que, a su intención deliberadamente provocadora, la izquierda le respondió con el más gélido de los silencios, tanto el partido comunista del que era miembro, como los partidos socialistas gobernantes en España y Portugal, nada, nadie salió al paso de sus palabras, haciéndole sentirse un pobre viejo del que no importa su opinión, comprobando que sus palabras habían caído "al putrefacto charco de la indiferencia". Finalmente Saramago decía: ¿Dónde está la izquierda? No doy albricias, he pagado demasiado caras mis ilusiones.

Hoy, situado en otro espacio del tiempo, ocupando otro lugar, afianzado en la adecuada estatura, que siempre tuvo, quizás pueda no sentirse víctima de una cirrosis mental, ni como un pobrecito viejo, redivivas sus opiniones y por qué no, su provocación.

Mientras tanto, la izquierda podría encontrarse a sí misma y reaparecer pensando, actuando, arriesgando.

Salvo mejor parecer

Baldo

10 junio 2010

Cien años de los socialistas en el Parlamento

"No sólo hacen adeptos los partidos con sus doctrinas, sino con los buenos ejemplos y la recta conducta de sus hombres" (Pablo Iglesias)

Su coherencia ética, su llamada a la regeneración y a la esperanza de un mundo más justo, son los rasgos fundamentales de su trayectoria vital.

Hoy se conmemoraba  en el Congreso de los Diputados el aniversario de los cien años de la entrada como el primer diputado, en 1910,  del fundador del Grupo Parlamentario Socialista.

Alfonso Guerra, ex vicepresidente del Gobierno, en su discurso destacó que con "Pablo Iglesias entró en el Hemiciclo la voz del pueblo llano y de los desheredados", "la radical rebeldía frente a las injusticias" y "la austeridad que demostró en su propia vida".

Después de una infancia rodeado de dificultades, en un entorno de dureza y de pobreza  muy propio de la clase trabajadora de aquellos años, y que forjaron su carácter reivindicativo y luchador. Y que como persona comprometida consigo mismo, con los ideales y con los principios socialistas, llevó a todos los ámbitos, con afán de superación para formarse y de resistencia ante las adversidades que le acompañaron hasta el final de sus días.

En 1905 fue elegido por primera vez  Concejal del Ayuntamiento de Madrid y en junio de 1910 fue elegido primer diputado socialista que entra en el Parlamento español.

Hoy Alfonso Guerra ha dicho unas palabras que son válidas para todos los socialistas y todas las socialistas, de ayer, de hoy y del futuro, "lo que da coherencia al socialismo son los valores que lo sustentan, no las tácticas o las estrategias".

En una época diferente, con una coyuntura diferente, con una sociedad diferente, lo que nos da fuerza y credibilidad a nuestra forma de pensar y de actuar en democracia, son nuestros valores, tan válidos ayer como hoy, el sentido de la justicia, la defensa de la libertad y la voluntad de solidaridad, porque "sino vivimos como pensamos, acabaremos pensando como vivimos".
Todavía tenemos un proyecto social que nos lleve a un Estado del Bienestar fuera de nuestras fronteras, y es emocionante, y educativo pensar que han sido hombres como Pablo Iglesias los que han defendido las causas nobles sin pensar en su propio interés personal, dejando el testigo a las generaciones venideras de hombres y mujeres comprometidos con sus mismos principios. Los avances sociales, desde entonces, que se han conseguido son fruto del esfuerzo de muchos, porque los hechos son más elocuentes que las palabras, y es evidente que las condiciones de vida y trabajo en los últimos treinta años de democracia, en España han tenido una transformación muy importante.

Porque todavía quedan cosas por hacer, y metas que conseguir, tenemos el pensamiento, el convencimiento y el espíritu para trabajar por una sociedad con mayor igualdad de oportunidades, por una Europa más cohexionada socialmente y colaborar con otros pueblos y ayudarlos a prosperar.

Por Dolores Sánchez Monclova

09 junio 2010

La crisis la venceremos entre todos.

El político se convierte en estadista cuando comienza a pensar en las próximas generaciones y no en las próximas elecciones (Winston Churchill);  esta frase podría venir muy bien para la actual situación política.

Con más de cuatro millones de parados, con una situación económico-social que va remontando lentamente. El panorama que está creando el recorte de gasto público, con medidas de ajuste presupuestario que van a afectar principalmente a los funcionarios públicos y a los pensionistas. Medidas drásticas, que sabemos, se han tenido que adoptar, impuestas por las Directivas europeas y el Fondo Monetario Internacional y, que han provocado sinsabores en los ciudadanos, que no logran entender que el coste de la crisis, que ellos no han provocado, tenga que repercutir, en mayor o en menor medida, en las arcas de las economías más modestas.

Si bien es cierto que los funcionarios públicos tienen una estabilidad laboral, determinada por la fijeza en el empleo, también es bien cierto, que en los niveles más bajos de la escala funcionarial, los salarios no superan  los índices de muchos trabajadores laborales. Son los "obreros de la función pública", conserjes, celadores, cuidadores, auxiliares, policías, camineros, bomberos, forestales, etcétera. Por lo que, no es lo mismo en un ajuste a la baja del salario, una reducción alta para un puesto de nivel superior, que un porcentaje que puede parecer suave para el pequeño funcionario que tenga una renta baja de por sí (aunque el ajuste sea progresivo en función de los ingresos) y, en muchos casos por una prestación técnica y/o asistencial, donde la calidad del trato humano es un valor añadido incuestionable y de díficil cuantificación económica.

Entendemos que, el funcionario tiene un trabajo fijo y que un pensionista tiene su pensión mensual garantizada, afortunadamente. Pero ello no es óbice para que se les imponga o se les pida un sacrificio, sino que en paralelo es necesario que se adopten otras medidas de ajuste del gasto público, sobre todo de los ingresos públicos.

Ahora toca la reflexión de todos, gobernantes y gobernados, de los ciudadanos españoles, en su inmensa mayoría trabajadores, que temen perder las virtudes del Estado del Bienestar, que hemos ido adquiriendo en democracia.

Desde la madurez y desde la reflexión, los españoles podemos entender que se nos diga que "arrimemos el hombro", pero han de ser los hombros de todos, ciudadanos y ciudadanas de este país, hay que explicarlo y, sobre todo, hay que aplicarlo, bien. Con claridad, con mesura y con sentido de la justicia.

Habremos de ser  "al mismo tiempo todos", como dice el slogan "de esta crisis saldremos entre todos". Para eso es necesario adoptar medidas que estimulen y dinamicen la Administración Pública, vía ingresos tanto de las rentas del trabajo, en función de la capacidad económica de las rentas más altas como de las rentas de capital.

Por una reposición del Impuesto sobre el Patrimonio, por el aumento de los ingresos fiscales adicionales y por la reforma del sistema financiero, con la imposición de nuevas reglas para su control. Así como, reordenar y simplificar el sector público, no mermando la estructura que sostiene las garantías públicas en materia de salud, educación, vivienda. Pero sí, revisando aquellas inversiones que puedan ser susceptibles de ralentizarse o de suprimirse, y también racionalizar con criterios de austeridad, aquellos servicios y complementos adicionales, que no sean estrictamente necesarios para el buen funcionamiento y que, están a disposición del personal de Alta Dirección, ejecutivos de la Administración Pública Central y de las Autonomías.

El sector público, necesita una profunda reestructuración en aras de un mejor y mayor servicio a los ciudadanos y mejorar su rendimiento/coste.

Pero, no entendemos la actitud oportunista y electoralista del Partido Popular, en una situación de crisis tan preocupante que necesita el apoyo al Gobierno y al país, "de todos", con responsabilidad y amplitud de miras, porque hay que generar confianza en los mercados internacionales.

Ya llegará el momento de discutir, de consensuar, o de renovar. Los ciudadanos deciden.

Porque, como país no podemos dar imagen de divididos fuera, aunque tengamos que exigir a nuestros gobernantes dentro.

En democracia, el gobierno es del pueblo, y ese pueblo inteligente, es quien espera que nuestros gobernantes actúen con coherencia y con decisión.

Por Dolores Sánchez Monclova

07 junio 2010

Apenas queda tiempo, Zapatero

Y mientras Zapatero va confeccionando un nuevo Gobierno, llega la hora de las huelgas y, lo más probable es que el cabreo de los empleados públicos con una jornada de paro, no resulte suficiente, que los gobernantes les pongan en la diatriba de plantearse salidas más severas, como la de desviar el voto a opciones más rentables, habidas o quizás por venir. Cualquier cosa, menos caer en las garras de Cospedal, que lleva días anunciándose como la solución para los trabajadores españoles.

No obstante, antes quedaría una posible salida inteligente, que pasaría por recurrir a la cordura y contar, definitivamente, con quienes hacen posible que las cosas funcionen poniendo, en lo alto, a los que han debido estar siempre, porque Zapatero da la sensación de haberse olvidado de su propio Partido. Así, bajados de la burra, no estaría mal, ir pensando también, en medidas eficaces de coaliciones para ir capeando el temporal sin riesgo de naufragio.

En medio de la tempestad, no dejar pasar la oportunidad de centrar la normativa laboral con la mirada puesta en el futuro, sin desigualdades entre las partes, aprovechando las actuales circunstancias para que los empresarios se vean abocados al cumplimiento real de lo acordado. Sí, de aquello que hoy es vigente y nadie cumple, como la salud laboral; el fraude en las contrataciones, del que incluso alguna empresa publica, desvergonzadamente pretende justiciar ante los representantes del pueblo; de aquello que suponga un verdadero cambio de modelo productivo; de la prohibición de ayudas a quienes no son solidarios; de los cambios necesarios para el mantenimiento de las garantías sobre las pensiones; de la decidida erradicación de duplicidades administrativas. Todo ello sin miedo, con un profundo respeto por los débiles y por quienes le han dado su confianza.

Apenas queda tiempo, Zapatero

Salvo mejor parecer

Baldo