01 diciembre 2013

Crisis de las relaciones laborales en España: ¿A qué están esperando?, ¿quién los frena?

¿A qué están esperando?, ¿quién los frena?

La actual situación de las relaciones laborales en España, pasa por un momento especialmente crítico. Esto no es nada nuevo y, resulta ser tan poco novedoso que, por ello nos está llevando a la dejadez más absoluta respecto de sus consecuencias y, respecto también de la respuesta inmediata que los actores sociales deben dar, sin miramientos.

La permanente imposición de criterios, en base a la mayoría que políticamente ostenta, en el Parlamento, el partido que gobierna en España; está provocando cierta desidia infundada, por parte de las organizaciones sociales, que, tal si estuvieran bajo los efectos de una pájara, observan atónitas como se les van de las manos los derechos que  las trabajadoras y trabajadores, han ido ganando durante años, con su propia lucha. 

En lo que respecta a la acción directa y puntual, este es el momento propio de las organizaciones sindicales de carácter asambleario, las cuales disponen de los medios para decidir la acción sindical, de manera más espontánea y directa; una forma de dar solución a los problemas puntuales en la base, con criterios asumibles por las partes, acordes a las circunstancias propias de las relaciones laborales directas y concretas, sin verse avocados a decisiones genéricas que, en la mayoría de los casos, dejan sin regular la problemática básica, de la relación entre las partes de la producción en el ámbito más humilde. 

Es en base a esa realidad, en la que los gobernantes actuales y la patronal, han iniciado una guerra, sin cuartel, contra los derechos colectivos adquiridos en España, de largo tiempo, por los trabajadores y trabajadoras.

La negociación colectiva está verdaderamente en peligro, la pasividad en las decisiones de iniciativa negociadora, por parte de los empresarios, es clara y notoria. La regulación tendente a inhabilitar la eficacia convencional, una vez llegado el término de su vigencia, es una chispa más, del inicio de un gran incendio, con múltiples focos que, hará casi imposible su extinción.

Ahora llegan, entre otras medidas, la regulación del derecho de huelga, en su vertiente restrictiva, vía servicios mínimos y otras mermas de derechos fundamentales que, dejarán tambaleando un cimiento básico del poder reivindicativo de la clase trabajadora.

Como telón de fondo, a fin de mantener la cuerda bien tensada, se ha ido plasmando de manera premeditada y medida, la pérdida de poder adquisitivo, creando una gran masa de pobreza, en plena disposición a aceptar trabajos precarios y a dejarse llevar por ofertas pírricas de mejora en las condiciones laborales.

A todo ello, sin dilación, hay que responder con los medios constitucionales al alcance, los cuales dimanan de la libertad sindical. Es a través de las secciones sindicales legalmente constituidas, representadas por sus delegados sindicales en los ámbitos en que son elegidos por los afiliados a las organizaciones sindicales, -de acuerdo con sus estatutos-; así como, por aquellos autorizados y apoderados por el Sindicato; es a través de ellos, como se pueden sostener los derechos y las garantías constitucionales y los que regula y recomienda, el derecho internacional (OIT, UE, Tribunal de Justicia, jurisprudencia española...). Esa libertad sindical que conserva el amparo constitucional y que constituye un derecho fundamental, es la vía de la lucha para la defensa directa de las relaciones laborales, desde las organizaciones sindicales, sobretodo y principalmente por aquellas cuya base de funcionamiento, es la asamblea de sus afiliados y de los trabajadores en general.  ¡Sin retirada, sin rendición! 

Salvo mejor parecer

Baldo