23 diciembre 2009

¿Quién falla en el PSOE?

El problema no puede ser otro que la falta de personas competentes para publicitar lo bien hecho.

Las iniciativas legislativas del Gobierno, sin precedentes, van tomando forma con apoyos harto suficientes y, además, supondrán sin duda alguna la base sólida que el Estado necesita para estar a la altura de las circunstancias en Europa y en el mundo.

Nada se hace saber, ni tampoco se centra adecuadamente el debate con contundencia, en la sociedad, sobre el profundo cambio operado en la Justicia, que dispondrá después del primer trimestre de 2010 de los resortes adecuados para actuar con mayor celeridad y con coordinación, en razón también al acertado desarrollo legislativo y reglamentario.

No se dice, que se han abordado medidas correctoras para los operadores de prestación de servicios, con mayores facilidades y que se regulan las profesiones tituladas colegiadas, conforme al ritmo de los nuevos tiempos y, con la vista puesta en la trasparencia, la proximidad y las garantías para los consumidores y usuarios.

No parece percibirse, la clara y firme decisión del Presidente Zapatero al lado de los débiles, lo cual, por contra, pudiera estarle dando prensa negativa al ser aprovechada la incompetencia divulgativa del Gobierno y del partido, por quienes si saben manejar con destreza los hilos de la publicidad y la propaganda.

No podemos por menos, que fruncir el ceño al estar viendo, una vez más, como se perfila una reforma laboral con cambios de modelos contractuales y de prestaciones. Más de lo mismo, no se aventura, no llega ningún viso tendente, previo, a la transformación del modelo productivo, cuando menos en el ejercicio de poder de dirección empresarial y en la toma de decisiones, entre muchas otras, cuando se decide un despido, en todo lo referente al pago de los salarios de tramitación, cuestión que el Tribunal Supremo va enmendando, al estarse perjudicando los intereses de los trabajadores.

Tampoco se ven deciciones de apoyo real a los trabajadores autónomos, muchos de ellos generadores de empleo, los cuales justamente se quejan de las dificuldades que soportan, como operadores recaudadores delegados, para hacer frente a los seguros sociales y al pago del IVA, incluso antes de cobrar sus servicios.

Sin enbargo, es cierto que son muchas las iniciativas en marcha para enriquecer la calidad de vida ciudadana pero, ¿quién falla en el PSOE?

Unos, dicen que se ha inclinado demasiado la tarea de partido hacia la acción de gobierno, centrándose todo movimiento político en torno al líder y, otros, vienen en decir que quienes deberían ocuparse de los órganos políticos de partido, están demasiado inmersos en sus ocupaciones departamentales, coordinando el hacer ministerial.

Lo cierto es que, estando así las cosas, pudieran no ir a mejor durante el semestre de la presidencia europea. Alguien deberá llevar las riendas del carruaje para evitar se desboquen los caballos.

Salvo mejor parecer


Baldo

07 diciembre 2009

La Prevención de Riesgos Laborales: Un derecho de los trabajadores

Nueve años del siglo XXI  y catorce años después de la entrada en vigor de la Ley 31/1995 de Prevención de Riesgos Laborales, como desarrollo de la Constitución y de diversas Directivas europeas. Es sorprendente ver como en infinidad de empresas no se ha dado cumplimiento a la aplicación de la norma, sino que además la tendencia  es la de evadir, por parte de muchas empresas, incluso de ámbito estatal, el control por parte de la Autoridad laboral de que, en la práctica y en los usos, se cumpla la ley en todo su contenido.

Son tanto la Ley de Prevención de Riesgos Laborales como el posterior desarrollo del funcionamiento de los servicios de prevención de la empresa, a través del Reglamento de los Servicios de Prevención del año 1997, un claro exponente de la voluntad legisladora de dar cobertura con amplias garantías a las condiciones de trabajo y salud de los trabajadores en el ámbito cotidiano, ya que es en el lugar de trabajo donde el trabajador pasa el mayor número de horas activas, a pesar de que estas se han ido acortando a lo largo de la historia, a través de diferentes regulaciones gubernativas y de la intervención y presión de los trabajadores, a través de sus representantes, los sindicatos,  a medio de la negociación con la patronal, es decir con el empresario.

Es una Ley progresista, clara en su enunciado y que trata las garantías que han de cumplirse por parte del empresario, como responsable primero de poner los medios, promover las condiciones ambientales, dotar de medios técnicos, evaluación de riesgos, evaluaciones de los puestos de trabajo, control y seguimiento de las enfermedades y patologías y su incidencia en las posibles enfermedades profesionales que puedan derivarse, como consecuencia del trabajo desarrollado por los trabajadores. Conciencia al trabajador para que sea responsable también como sujeto, como la otra parte de la relación laboral, en aquello que le corresponde personalmente, que tome todas las precauciones con las técnicas y los medios que el empresario habrá de poner a su alcance y haga uso de ellos.

Cuando desde este sitio estamos escuchando, que se pretende por parte de muchos empresarios, no todos afortunadamente, abaratar el despido, precarizar las condiciones y estabilidad del empleo, acortar costes, la mayoría a costa de la integridad, salud, estabilidad salarial y en el empleo, no podemos menos que recordar las condiciones precarias, casi esclavistas de hace dos siglos. Es un paso atrás, perder derechos ya consolidados por los trabajadores, luchados con sacrificios e incluso muertos. Cuando escuchamos esas cosas o, cuando hacemos un repaso a la cantidad de empresas que no han aplicado en su plenitud la normativa de salud laboral o, la pasividad de autoridades hacia ciertas empresas, incluso dependientes del Estado, después de catorce años, no podemos menos que pensar que, no hemos avanzado nada.

Por supuesto que estamos a favor de que se hagan cambios, los tiempos cambian, las circunstancias obligan, pero no la relación, no estamos en la misma equiparación en iguadad de condiciones de fuerza, trabajadores y empresarios y, si el mercado lo demanda, habrá que estudiarlo con rigor, pero nunca a costa de todo lo logrado, no debemos olvidar que las actuales condiciones laborales, aun no siendo perfectas o las más idóneas en todos los centros de trabajo, han costado siglos de lucha obrera, y muchos han dado su vida para que ahora otros muchos tengamos condiciones y salarios dignos.

Habrá como poco derechos irreversibles y, en todo caso, que se negocie también los márgenes de beneficio empresarial.

El sacrificio ha de ser de todos, no pueden  ser siempre los trabajadores los corderos expiatorios cuando la crisis nos afecta a todos por igual, y lo que no se puede admitir es el recorte de los costes empresariales en materia de prevención de riesgos y que les reportan un beneficio de cientos de miles de euros que engrosan su patrimonio en detrimento y deterioro de la calidad, salud y salubridad de los trabajadores y de la empresa como parte del ecosistema, que en muchos casos ocasiona a través de vertidos,  incluso tóxicos, un daño en multitud de casos, irreparable al medio ambiente y, a los demás ciudadanos no trabajadores de la empresa.

Por un compromiso, por mantener y hacer crecer el Estado del Bienestar, por la salud de los trabajadores, por un medio ambiente equilibrado y sostenible. Es un derecho
                                                      Escucha:     Te recuerdo Amanda (Joan Baez)
Por Dolores Sánchez Monclova