22 diciembre 2011

...Ven amigo vamos a ver...





Feliz Navidad.

Porque hay motivos para sentirnos muy bien, cuando estamos comprobando que las personas sencillas empiezan a mostrarse más despiertas, menos dadas a pasar con cualquier cosa.


Porque los valores se están recuperando desde ABAJO, desde ese mágico sitio de donde todo sale, aunque nos hagan pensar lo contrario.


Porque el talento es la base de nuestro futuro y quien lo tiene, suele ponerlo, gratis, a disposición de todos.


Este bonito villancico laico gitano de Chicho Sánchez Ferlosio, cantado por Amancio Prada, despierta, de alguna manera, el sentido común:


Os quiero a todos, ¿a todos?, ¡... sí, a todos!


Salvo mejor parecer


Baldo.

20 septiembre 2011

Una nueva clase empresarial comprometida, que si es posible

  (Vigo - Foto Baldo)

Cuando sabemos que hay empresarios que emplean a trabajadores con contratos de cuatro horas y les exigen la realización de 8 o 12 horas efectivas, estamos siendo de alguna manera cómplices; sabemos esto, pero nos consolamos pensando o diciendo en voz alta que poco importa porque, el pobre o la pobre trabajadora, al menos tiene un trabajo y seguramente le estén pagando dinero a mayores, aunque no conste a la vista.

Mal vamos, pues son tiempos en los que, precisamente muchos empresarios no están siendo -precisamente- solidarios, pidiendo esfuerzo a todo el que se mueve, solicitando ayudas oficiales, arremetiendo contra empleados públicos y quejándose de los costes laborales o de los impuestos. Cuando digo muchos, lógicamente, no me estoy refiriendo a todos, pero los que dan la espalda, quizás necesitaran una inspección para comprobar el abuso en la contratación y de ser así, hacerle pagar caro su cinismo.

 ¿Acaso el número de horas que el empresario insolidario no cotiza por la trabajadora o el trabajador, no resulta ser también dinero de todos?

No estamos siendo conscientes de que, además de no pagar por el servicio que recibe, se lucra de los beneficios que la normativa bondadosa pro-crisis le está otorgando, lucro que sale de las arcas de todos y a las que el insolidario empresario, no contribuye.

El cinismo llega incluso más allá de los pequeños y medianos empresarios defraudadores pues, hartos de oír frases hechas de políticos que también se las dan de comprometidos, podemos amanecer leyendo alguna noticia que nos informa de que la Xunta de Galicia no está por la labor de apoyar con inversión o avalando una inyección económica a un Astillero de Vigo; o sorprendernos al leer otra, que traslada las manifestaciones del Presidente de los Empresarios de la provincia de Pontevedra quien dice a los Sindicatos del naval, -a ver qué tornillos tirarán en las calles cuando esto se acabe-, no obstante no plantea la posibilidad de pedir inversión para los astilleros, tampoco se le ve apoyando la reivindicación también, ante el propio gobierno de Galicia, conducente a una solución por vía de la inversión o de un aval, como muy acertadamente le plantean los representantes de los trabajadores.

Aquellos insolidarios empresarios que se permiten explotar y robar horas, a camareras y auxiliares en cafeterías o restaurantes, entre otras actividades, son la manifestación exterior y básica del gran cinismo de cierta clase empresarial, que por otra parte estudian la posibilidad de inversión en entidades financieras.

Aunque los menos, hay otra clase de empresarios que quizá sean el tímido inicio de una nueva clase empresarial comprometida, que sí es posible.

Salvo mejor parecer

Baldo

13 septiembre 2011

Ahora es el momento de hablar de unidad de todos los progresistas

(Foto L Monclova)

Ahora es el momento de hablar de unidad de todos los progresistas, de los que saben que para seguir avanzando en libertad y democracia, en un Estado de bienestar, habrá de ser con el esfuerzo común, el que nos une, y los argumentos en positivo, son los que han hecho que los ciudadanos tengan más claro que no quieren una vuelta atrás, que quieren un país y una comunidad modernas, con calidad de vida.


Hace falta debate, y confrontación de ideas pero con lenguaje político constructivo, hablando con convicción, porque si algo tenemos claro es que queremos una sociedad más equilibrada, en la que los poderes públicos garanticen suficientemente la cobertura de aquellas necesidades y de aquellos servicios básicos para todos los ciudadanos, como son la sanidad, la educación, los servicios sociales y la vivienda. Y que la igualdad de oportunidades de mujeres y hombres sea cada día más real; en la que se valoren de verdad los méritos y la capacidad. Porque en definitiva, son siempre las ideas que nos unen, más que las que nos separan, las que dan fuerza para seguir trabajando por una sociedad mejor preparada, mejor atendida y con mejor futuro.


Esta sigue siendo una labor de todos los progresistas, mujeres y hombres, con valores solidarios y éticos que deben trabajar unidos, porque la unión siempre hace la fuerza, la de la razón y no al revés.


Por Dolores Sánchez Monclova

12 junio 2011

Empezando por la izquierda, ahora hay que hablar tranquilos

Bueno, pues ya se han constituido prácticamente todas las corporaciones municipales y, queda ahora tan solo esperar a que todo sea lo mismo, con nuevas caras en la gran mayoría de los ayuntamientos españoles. Los ciudadanos se han puesto la pila y han querido que, de momento, se vayan muchos socialistas de aquellos gobiernos que están cerca de los hogares, con la esperanza puesta en que, las promesas de cambio de los populares, sean ciertas y, en consecuencia, generarán confianza para el definitivo cambio en el ámbito del Estado. Es, una clara salida desesperada, pues de antemano todos intuyen, que la derecha, con sus propios discursos, ofrecen más de lo mismo, incluso anticipan males mayores.

Lo que si es cierto, es que, cada vez son más los españoles que consideran iguales las políticas que defienden el PSOE y el PP, porque las diferencias que, realmente existen en los programas, desaparecen en la práctica diaria. Don José Luis Rodríguez Zapatero, se presentó a unas elecciones generales con un programa que no ha cumplido y, si bien en un principio hizo una política dirigida a sus bases electorales, de pronto dejó de hacerlo, sumiéndose en un inaceptable neoliberalismo, bajo el pretexto de "me cueste lo que me cueste" aunque son otros quienes, realmente, han de correr con dicho coste.

Todos hemos visto, en los últimos años, en el ámbito local, como, conocidos militantes socialistas, integrantes de las asambleas y fieles colaboradores de lo municipal, se fueron quedando sin voz, han dejado de ser necesarios, debiendo asumir, sin rechistar, las decisiones que le marcan los autoritarios dirigentes de su propio partido. Hemos visto también, lo sucedido con la que pretendió ser candidata en primarias, Carma Chacón, que poco menos resultó escaldada previo a su toma pública de postura, antes de oír la voz de las bases de su organización.

También el movimiento ciudadano, toma poso, y tras la larga y cansada acampada, llega el momento de tomar iniciativas contundentes, respetuosas y consensuadas, que harán posible el cambio irreversible de un sistema, verdaderamente caduco.

La tercera fuerza política, consolidada ya, necesitada también de abrir ventanas, cansada de ser ninguneada, se pronuncia también con hechos. Así, IU dice, con claridad y micrófonos, que no son la muleta que sostiene los desengaños de los socialistas y, legítimamente, disponen en los municipios extremeños, no apoyar en las investiduras, aún a costa de permitirse gobiernos  más a la derecha, según afirman contundentemente desde Extremadura, al decir que, tras tantos años de gobierno del PSOE, se hacía necesario un cambio, por saludable, al haberse convertido tal continuidad, en casi un régimen.

Para afrontar la nueva situación, las bases del PSOE, si pueden y les dejan, habrían de formular cambios internos, con ideas más próximas a su corriente de izquierda socialista. IU por su parte, debe reflexionar sobre su vuelta al espacio que ha dejado desocupado y que, los ciudadanos comprometidos vienen resaltando a través de movilizaciones.

Con España teñida de azul, por decisión incluso de gentes con pensamiento de izquierdas, es cuando vamos comprobando que los ciudadanos y los partidos más a la izquierda, no temen gobiernos de otro color, cuando las artes de la derecha triunfante, apenas difieren de quienes dirigen desde un partido de izquierda, con políticas neoliberales profundas.

Con todo, una vez más, rige el principio de que, no hay mal que por bien no venga, y ahora, tras el desconcierto y el varapalo, se impone la cordura. Es hora de oír a las nuevas generaciones, cansadas de tanto cinismo, es hora de hacer inversiones para el futuro y de no hacer tanto caso a las presiones de los de fuera, cuando las demandas más elementales se están pidiendo, a gritos, por los de dentro, por los de la casa, por las bases ciudadanas que quieren otro mundo distinto, posible.

Empezando por la izquierda, ahora hay que hablar tranquilos.

Salvo mejor parecer

Baldo

20 mayo 2011

El poder de decidir


Las manifestaciones de miles de ciudadanos, pacíficas, son la expresión, en libertad, del descontento y de la indignación que sienten por la actual situación de crisis económica y social que se está viviendo en nuestro país.

Por eso es importante que con la misma libertad se ejerza el derecho al voto, que se manifieste su crítica a los gobernantes en las urnas, a través del sufragio activo, que también es participar y tomar decisiones de a quienes queremos sean nuestros representantes.


Tenemos la opción de elegir, de ser representantes o, de escoger, mediante nuestro voto, a quienes mejor nos merezcan nuestra confianza, a quienes nos ilusionen con sus programas, a quienes nos escuchen y para quienes seamos importantes los ciudadanos, porque hay que creer en las personas y en sus principios, porque no todos son iguales, y porque, siempre, a través de nuestro voto, de muchos votos, es posible que también se manifieste nuestro inconformismo y hacer que las cosas cambien.

Somos nosotros, los ciudadanos, los que también, votando, decidimos. Es otra expresión más de nuestra libertad, de nuestros derechos, igual que a manifestarnos y a reivindicar más justicia, más trabajo. No podemos olvidar que, en España, durante muchos años, no tuvimos esos derechos, donde opinar y manifestar libremente nuestra disconformidad con la sociedad civil, económica y política de entonces, estaba penado muchas veces con cárcel. Por eso una sociedad que está viva debe reaccionar, es bueno que la gente opine, en la calle, pacíficamente en libertad y también ejerciendo su derecho en las urnas, para cambiar las cosas cuando no gustan.


Son los representantes del pueblo, los que tienen que escuchar a los ciudadanos, en todos los foros, y ponerse a trabajar para ese pueblo, para sus necesidades. Sin el pueblo, sin los ciudadanos, jóvenes, mujeres, hombres, los que nos representan no estarían avalados, por eso decidimos cada cuatro años en nuestras ciudades a quienes queremos, y a quienes, cada cuatro años examinamos qué trabajo han hecho y, con nuestro voto, también decidimos si queremos que continúen o, si ya no merecen nuestra confianza.

Y porque, ni podemos, ni debemos renunciar a un derecho, el derecho al voto, por el que nuestros abuelos lucharon, por el que muchos hombres y mujeres dieron hasta sus vidas, y que ahora es nuestro regalo, el regalo del derecho a opinar en libertad, el derecho a ser escuchados, y el derecho a decidir en sociedad. Ejerzamos pues también, en libertad, nuestro derecho, yendo a votar el próximo domingo 22 de Mayo, decidamos nuestro futuro, el de nuestra ciudad y el de nuestros gobernantes.
 

Por Dolores Sánchez Monclova